RUPTURAS

Realizada en una casona vieja, se crea una atmósfera fúnebre con luces bajas y música tenue lejana que invita al espectador a entrar en silencio, recibe de primer momento el espacio listo para presenciar un montaje escénico en un rincón del lugar, a cargo de Ximena Quintero. Este momento va llevando al espectador a interiorizar sus duelos, lo deja con las emociones a flor de piel, listo para continuar con el recorrido al finalizar la función de 20 minutos.

En el segundo piso, iluminado únicamente por las luces que sale de las salas, el espectador entra a la primera de ellas guiado por una luz roja y una instalación dentro de la sala: cristales que cuelgan y otros tantos tirados, presenciando el espectador lo que es la fragilidad y estar roto; a continuación se guía por la luz azul y se encuentra en una sala de grandes dimensiones con pinturas colgantes de pinceladas agresivas, y frases que llevan al espectador al recuerdo de la depresión, el dolor de tener el corazón y la mente rotas, aquí, la sombra del espectador se funde con las obras; para finalizar con el éxtasis de la experiencia, el espectador se encuentra al final del pasillo una sala donde sale música de una tornamesa, esta habitación es el cuarto real de la artista: sus libros, vinilos, pinturas, libretas, ropa, sus memorias y en la cama, Syria Cardiel acostada recreando un momento depresivo que sabemos, todos en algún momento hemos vivido

img 5194
img 5101